Eventos, Vendimia

Vendimia 2024

Tradición, celebración y vino que nace del corazón de la tierra

El año 200X quedará grabado como una de las vendimias más entrañables vividas en Vinícola Luévano Ruiz, ubicada en el Valle de Barranquillas, Luis Moya, Zacatecas. Una jornada que nos recordó que el vino no solo se produce: se celebra, se honra, se comparte.

Desde los primeros días del verano, la emoción comenzaba a respirarse entre las hileras de viñedos que poco a poco tomaban ese tono dorado, carmín y púrpura que anuncia el tiempo de la cosecha. Como cada año, la preparación fue minuciosa: nuestros equipos enológicos, logísticos y de hospitalidad trabajaron durante semanas para dar forma a un evento que combinara el respeto por la tierra, el conocimiento ancestral y la calidez que solo esta región ofrece.

El día de la vendimia comenzó desde temprano. Los primeros rayos de sol iluminaron el viñedo y marcaron el inicio de las actividades con una ceremonia simbólica de agradecimiento a la tierra, al clima, al trabajo humano y al ciclo natural que hace posible que el vino exista.

Rodeados de vides cargadas, los asistentes se sumaron a la recolección simbólica de uva, tijeras en mano y canastas listas, reconectando con un proceso que durante siglos ha sido el corazón de la cultura vitivinícola.

Un vino, mil emociones

Una de las actividades más esperadas fue la pisa tradicional de uva, que atrajo tanto a adultos como a niños. Entre risas, música y vino en mano, muchos se aventuraron a sentir las uvas bajo sus pies, recordando una costumbre que durante generaciones ha sido símbolo de unión y alegría.

Un ritual de vino, arte y celebración

La pisca se convirtió en un momento perfecto para capturar fotografías, videos y memorias que quedarán guardadas en cada visitante.

A lo largo del día, los asistentes pudieron disfrutar de nuestras mejores etiquetas: desde el fresco y vibrante Vino Blanco Luévano Ruiz 2022, hasta los profundos y complejos Cabernet Sauvignon – Syrah 2018, pasando por nuestros rosados de Syrah que encantaron a los paladares más exigentes.

Las estaciones de cata estuvieron distribuidas en diversos espacios: bajo los nogales, dentro de la cava y en el jardín principal, lo que permitió una experiencia íntima y envolvente con cada copa.

De la viña a tu copa, con amor y tradición

La gastronomía jugó un papel estelar. Chefs invitados y cocineros locales ofrecieron una propuesta culinaria inspirada en ingredientes regionales, perfectamente armonizados con nuestros vinos.

Un día para celebrar la tierra, la uva y la pasión que nos une al vino.

Platos como el lechón al horno, ensaladas de higo con queso de cabra, y tablas de quesos madurados ofrecieron una sinfonía de sabores que enaltecieron la experiencia sensorial de todos los presentes.

La música también fue protagonista. La tarde estuvo ambientada con sonidos de jazz, trova y música regional en vivo. Al caer la noche, el escenario se transformó para recibir a La Orquesta de Beto Díaz, que hizo bailar a todos con sus arreglos clásicos y carisma contagioso.

El corazón del Valle de Barranquillas, más vivo que nunca

Posteriormente, Grupo Barrio Gitano cerró la velada con un espectáculo lleno de energía, mezclando ritmos latinos con flamenco y fusiones modernas.

La iluminación tenue, las lámparas colgantes entre viñedos y el cielo estrellado del semidesierto zacatecano crearon una atmósfera mágica. Las mesas compartidas, las copas que se llenaban sin prisa, y los abrazos sinceros entre desconocidos que se convertían en amigos hicieron de esta vendimia algo más que un evento: un encuentro de almas unidas por el vino.

Durante esta edición, también se ofrecieron experiencias exclusivas como la Cena Romántica de tres tiempos entre los nogales, catas verticales con nuestro sommelier residente, recorridos por el hotel boutique y visitas guiadas a nuestra cava, donde los asistentes pudieron conocer el proceso de crianza y embotellado.

Hoy, al recordar lo vivido, comprendemos que esta vendimia no fue únicamente una cosecha física, sino también una cosecha de historias, aromas, momentos compartidos y conexiones humanas que nos inspiran a seguir mejorando, cuidando la tierra y compartiendo lo mejor de nosotros.

La tierra habló… y brindamos por ella

Con gratitud levantamos nuestra copa y brindamos por el vino, por ustedes y por la promesa de que cada año, mientras el sol siga madurando nuestras uvas, las vendimias seguirán siendo un homenaje a la vida.

¡Salud por la Vendimia Luévano Ruiz 200X!

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